jueves, 2 de abril de 2026

Seres temporales.

 
Merithea se había levantado temprano justo como todos los días; miró a su alrededor observando su cuarto de un pulcro color blanco. El único mobiliario estaba integrado por su cama, una mesa y una silla del mismo color del cuarto y de aspecto sencillo; para terminar un armario el cual solo era un cuerpo rectangular situado en una de las paredes. La chica se vistió con una sencilla túnica blanca y salió de su cuarto.

El sonido de sus pies descalzos resonaba en el pasillo mientras ella se dirigía a su área de trabajo. Abrió una puerta, avanzó por otro pasillo y por fin llegó a una amplia sala de control. Una silla giratoria situada frente a un panel de mandos, con pantallas que mostraban gráficos y cadenas de código solo entendibles para la operaria.

-Bien -dijo Merithea tomando asiento-, hora de trabajar.

Un aerodeslizador volaba en dirección hacia un extraña estructura ovoide blanquisca. Los hombres que viajaban en el transporte estaban de buen humor.

-Jejeje -decía uno de ellos, de estatura alta y actitud altiva-, por fin después de tanto tiempo daremos nuestro mejor golpe, entraremos en las instalaciones de la vieja Administración.

-¡Ah, Malcolm! -exclamó otro-, ¿acaso lograste zafarte de la vigilancia de los de Seguridad?

-¿Porqué crees que estamos aquí? -dijo Malcolm- logré sobornar a ciertos sujetos para poder moverme con cierta libertad, así fue como pude reunirlos a ustedes y conseguir esta nave.

-Pues ten mucho cuidado sino quieres pasar otro tiempo en la cárcel.

-No te preocupes, entraremos y saldremos de ahí más rápido de lo que huyes para no pagar la cuenta del bar -dijo Malcolm riendo.

Este comentario suscitó varias risas y otros comentarios subidos de tono. Ajeno a todo este ajetreo se encontraba otro sujeto, sentado al extremo de la zona de carga. Él, al igual que sus compañeros se dedicaba a la búsqueda de artefactos en las ruinas de la Gran Arca. Nadie sabía con exactitud cuales eran los orígenes de dicha nave, solo que era lo suficientemente grande para albergar una numerosa población humana, y que podía emular las condiciones necesarias para mantener la vida.

El hombre en cuestión se encontraba muy ensimismado, como alguien que desea tener un momento de soledad en medio del bullicio.

-Oye Izel -dijo de pronto una voz.

El hombre designado por este nombre volteó a ver a un tipo que se sentó a su lado, un hombre de piel oscura llamado Persimo.

-Hey, ¿qué pasa? -dijo Izel.

-Nada, sólo que te veo muy callado.

-Me gusta el silencio y la tranquilidad, además que tengo un mal presentimiento acerca de esta misión.

-¿Mal presentimiento? -preguntó Persimo.

-Sí, digo, solo piensa un poco -dijo Izel cambiando de postura- ¿no se supone que las ruinas de la antigua Administración contienen tecnología completamente desconocida para nosotros? ¿No crees que es peligroso andar de metiches donde no debemos? Algo malo podría pasar.

-Bueno, en eso tienes razón -dijo Persimo-, pero con tal de tener una buena ganancia a veces se debe arriesgar un poco ¿no crees?

-Tal vez sea cierto pero...

-¡Atención! -dijo Malcolm en voz alta, dejando a media frase lo que Izel iba a decir- ¡prepárense todos que estamos a punto de llegar!

El transporte ya estaba muy cerca de las instalaciones, todos podían ver por las ventanillas esa enorme estructura en forma de óvalo que flotaba en medio del aire. Izel observaba atentamente la blanca superficie que reforzaba la imagen de que estaban viendo un gigantesco huevo.

-Creo que no hay nadie en casa -comentó Persimo a un lado de Izel.

-¿Cómo puedes estar tan seguro? -dijo su amigo.

-Porque hasta ahora no nos repelen con armas antiaéreas -sonrió Persimo.

La aeronave sobrevoló la estructura hasta que encontró un lugar que parecía seguro para aterrizar. Cuando se posó en el suelo y la compuerta de la zona de carga se abrió todos los exploradores salieron a una explanada amplia, al fondo terminaba en una pared la cual tenía una apertura semicircular.

-Vaya -dijo Malclm sonriendo-, parece que ya nos están esperando, ¡andando!

El grupo de exploradores ,que más bien eran saqueadores, se internó por la apertura dejando a unos cuantos guardando el transporte.

Todos avanzaban por un pasillo amplio, observaban a su alrededor atentamente por si descubrían algo extraño o interesante. A primera vista lo que se podía notar era el aspecto general del lugar; no había las señas comunes del abandono como paredes derruidas, el polvo cubriéndolo todo y la falta de iluminación, era todo lo contrario; la superficie del suelo y las paredes seguían intactas, todo estaba bien iluminado.

Izel y Pérsimo estaban en la retaguardia del grupo, caminando lentamente sin perder un solo detalle de lo que los rodeaba.

-Oye, ¿te has dado cuenta? -dijo Izel.

-Sí, todo se ve muy conservado y limpio para ser unas simples ruinas -dijo su amigo mientras miraba a su alrededor.

-E incluso está iluminado, ¿en verdad crees que está abandonado?

-No lo sé, solo que mejor nos fijemos por donde pisamos.

-Cierto -afirmó Izel-, aunque no sé como explicarlo, a pesar de que todo se vé bien, como que se siente una sensación de antigüedad.

El grupo se dividió, cada quien exploraría las instalaciones y si alguien encontraba algo debería comunicarlo por la radio.

Izel y Pérsimo junto a otro sujeto exploraban por su cuenta. Hasta ahora no habían encontrado nada interesante; los pocos cuartos que buscaron solo tenían muebles de extraño diseño, tal vez se llevarían algunos para tenerlos en casa.

Mientras Persimo y el otro tipo buscaban en una sala, Izel siguió su camino. Se le hacía extraño todo el sitio; casi en buen estado, sin ninguna muestra del paso del tiempo, pero había algo que le gustaba; una extraña sensación de soledad. Desde que tenía memoria siempre había vivido en una de las ciudades de las Planicies. No conocía otra cosa más que el ajetreo, las multitudes y los problemas que conlleva el vivir en una metrópoli, por eso le agradaba dedicarse a la búsqueda de artefactos por que sus viajes muchas veces lo llevaban a lugares solitarios y remotos, donde podía dedicarse a disfrutar de un poco de soledad. Pero dicha soledad fue interrumpida por una aparición repentina.

Justo cuando acabó de andar un pasillo fue a dar una sala amplia, en cuyo centro había algo parecido a una fuente de agua, y al lado de esta una mujer joven. Cabello de un tono ligeramente anaranjado, vestida con una túnica de color blanco. Ella lo observaba muy sorprendida.

-¿Hola? -dijo Izel al verla.

Pero antes de que pudiera responder, una persona más se presentó, Malcolm apareció por otro de los pasillos y observó a la chica de forma extraña.

-Vaya -dijo dirigiéndose a Izel-, parece que la encontraste.

Él iba a hablar cuando escuchó una detonación y cayó al suelo con una herida en el pecho, antes de morir vió como Malcolm apuntaba a la extraña chica e igualmente le disparaba.

En su apartamento de soltero Izel abrió los ojos y respiró profundamente, algo había sucedido.

-¿Habrá sido un sueño? -se preguntó confuso.

Decidió no darle más atención al asunto y se levantó de la cama. Su día transcurrió de forma normal, e incluso parecía una copia exacta del día anterior. Mientras almorzaba recibió un mensaje en su comunicador.

"Hey Izel, hay unos tipos que van a salir hacía una zona poco explorada, les dije que vendrías ya que sé que andas un poco corto de dinero"

Era Persimo, un buscador de objetos antiguos como él. Junto al mensaje venía escrita una dirección.

-Es el puerto Vazun, hangar número 28 -dijo Izel leyendo la dirección.

Salió de su casa y tomó el tranvía hacia su destino. En el camino podía ver la ciudad 45, una de las seis que existían en el centro de la Planicie Beta, que era una de las zonas habitables del Gran Arca. Todo mundo sabía que habitaban dentro de una enorme nave estelar que viajaba a través del espacio, y que era conducida por algún piloto experto de la Administración Central. La Planicie Beta se encontraba en el nivel medio, en el Sector Inhjo; en los niveles inferiores se encontraban las zonas de minería, donde se extraían recursos, y la zona de ingeniería, donde se localizaba la enorme maquinaria que le daba propulsión al Arca y al mismo tiempo se realizaban otros procesos para mantener la vida. La zona superior estaba ocupada por procesadores de aire y otras máquinas que emulan una atmósfera.

Desde que Izel era pequeño se le enseñó que la humanidad había vivido dentro del Arca desde tiempo ya olvidado, cuando partieron de un planeta igualmente perdido en el pasado.

Por fin llegó a la zona del puerto y se dirigió al hangar 28, entonces vio a un grupo de alrededor diez personas, entre ellos a su amigo Persimo y a alguien más, un sujeto llamado Malcolm quien ya se había hecho famoso por haber explorado regiones olvidadas del Arca donde encontró artefactos que fueron analizados y de los que se recuperó tecnología útil. También era un duro crítico del gobierno. Izel se dirigió hacia su amigo y lo saludó, después todo mundo abordó la nave de transporte y partió hacia su destino.

Mientras la nave surcaba el cielo, los hombres hablaban ruidosamente.

-Jejeje, por fin después de tanto tiempo daremos nuestro mejor golpe, entraremos en las instalaciones de la vieja Administración.

-¡Ah, Malcolm!, ¿acaso lograste zafarte de la vigilancia de los de Seguridad?

-¿Porqué crees que estamos aquí? logré sobornar a ciertos sujetos para poder moverme con cierta libertad, así fue como pude reunirlos a ustedes y conseguir esta nave.

-Pues ten mucho cuidado sino quieres pasar otro tiempo en la cárcel.

-No te preocupes, entraremos y saldremos de ahí más rápido de lo que huyes para no pagar la cuenta del bar.

Izel escuchaba con atención, y comenzó a darse cuenta de algo que venía sospechando desde que salió de su apartamento.

"Esto ya lo viví" -pensaba perturbado- " a ver, recuerda, me levanté literalmente de la misma forma, me vestí la misma ropa que en el sueño, viajé al hangar de la misma forma, ¡e incluso ya escuché la misma plática ruidosa de antes! ¿¡Qué demonios está pasando!?"

Entonces recordó la otra parte del sueño, cuando encontraba una misteriosa chica, y después Malcolm le disparaba a él y después a ella.

Izel observó discretamente a Malcolm, y le costó imaginarse a ese sujeto sonriente de aspecto engreído disparándole. Pero en lo profundo de su mente estaba convencido de que no había tenido un sueño, él había experimentado en carne propia todo eso.

"¿¡Como carajo es posible!?" -pensó asustado.

Alguien se sentó a su lado y se dio cuenta que era Persimo.

-Hey, ¿qué pasa? -preguntó Izel nervioso.

-Nada, sólo que te veo muy callado – le respondió su amigo.

"Incluso Persimo me dijo esas misma palabras" -pensó una vez más.

-Oh, solo estoy pensando -dijo Izel

"Eso fue diferente, recuerdo que habíamos platicado algo acerca del lugar a donde nos dirigimos"

La nave llegó a las instalaciones de la vieja Administración, realizó el mismo recorrido y aterrizó en el mismo lugar. Malcolm dijo las mismas órdenes y todos entraron en el edificio.

Izel decidió dejar a un lado sus dudas, no creía que era una casualidad, estaba repitiendo una serie de eventos que ya había experimentado.

Mientras avanzaba con su amigo Persimo y el otro tipo, quien supo que se llamaba Fred, comenzó a planear como debería proceder. Recordaba que Persimo y Fred se quedarían investigando un cuarto mientras él se adentraba en un pasillo y encontraba a esa extraña chica, para después ser asesinados por Malcolm. Hizo casi exactamente lo mismo; le dijo algo a sus acompañantes y se dirigió al pasillo, pero en vez de seguir avanzando se escondió en un recoveco. Esperó pacientemente cuando escuchó un sonido de pasos; Malcolm apareció mientras sostenía una tabla informática en una mano.

-Perfecto -dijo mientras veía su dispositivo-, es tal y como decían los archivos del gobierno, este ese el puente de mando del Arca, ahora solo debo encontrar a la Efigie y eliminarla.

Malcolm siguió adelante pasando a un lado del hueco en donde estaba escondido Izel. De forma sigilosa salió de su escondite y siguió a Malcolm, pero este se detuvo y giró para encontrarse con Izel.

-Maldición, ¿tú también estás aquí de nuevo? -dijo Malcolm molesto.

- ¿De nuevo?¿Qué quieres decir? -preguntó Izel.

-Apuesto que tú también recuerdas todo esto, ¿cierto? Tienes una extraña sensación de que ya has vivido todo este día.

-E incluso recuerdo que me mataste -dijo Izel molesto.

-¿Ah sí? Vaya, pues la verdad lo siento muchacho -dijo Malcolm con una sonrisa siniestra-, pero cuando me propongo algo voy con todo hacia mi objetivo, y no me gusta que se interpongan en mi camino...

Pero antes de que pudiera terminar Izel levantó su arma y le disparó, Malcolm cayó muerto con una mueca de odio congelada.

Izel pasó de largo el cadáver y siguió el pasillo, y justo como él esperaba se encontró a la misma chica, a un lado de la extraña fuente. Ella lo observaba con sorpresa.

-¿Quien eres tú? -le preguntó ella.

-Solo soy un buscador de tesoros -le respondió Izel a quien el asombro no lo dejaba en paz-, y es la segunda vez que nos vemos.

-¿Segunda vez? -dijo la chica confundida, pero casi de inmediato cambió su expresión-, oh cierto, recuerdo que te disparaban y morías.

-Pero ahora fue diferente -dijo Izel.

La chica iba a hablar cuando se quedo quieta de repente, mirando fijamente a alguien detrás de Izel. Este se giró y vio a Persimo quien le apuntaba.

-¿Persimo? -exclamó Izel sorprendido.

-Bien Izel -dijo este sin dejar de apuntar-, suelta esa arma y aléjate de la Efigie.

-¿La Efigie? -dijo Izel confundido.

-¿Cómo es que saben quien soy? -dijo la chica.

Izel la volteó a ver más sorprendido todavía.

-La Efigie -dijo recordando las palabras de Malcolm.

-Sé algo sobre ti y todo este lugar -dijo Persimo-, así que por favor Izel suelta tu arma y aléjate de ella.

-¿Acaso estás molesto por lo de Malcolm?

-¿Ese idiota con aires de megalómano? No, de echo hiciste que mi misión fuera un poco más fácil.

Sonó otro disparo y Persimo cayó al suelo.

-¡Malditos bastardos! -exclamó Fred mientras sostenía su arma con el cañón humeante- ¡Mataron a Malcolm, lo pagarán!

Izel iba a disparar cuando vio a la chica sacar de entre sus ropas un objeto puntiagudo, y con todas sus fuerzas lo hundió en su pecho matándose al instante.

De nuevo Izel se despertó en su cama, sudoroso y jadeando. Se sentó al borde y comenzó a recordar lo que había vivido.

-De nuevo -dijo apoyando la cabeza entre las manos-, de nuevo regresé en el tiempo. Esto no es un sueño y ni me estoy volviendo loco, ¡sucedió en realidad!

Se levantó presuroso y esta vez se decidió ponerse en acción de inmediato. Se vistió rápidamente, aunque esta vez eligió una diferente combinación de ropa a la que había usado las dos veces anteriores; no sabía exactamente en que le podría ayudar, tal vez era una forma de demostrar que no sería la misma experiencia, que algo sería diferente.

Salió de su departamento y tomó el metro que lo llevaría hacia el hangar. No abordaría la misma nave de las dos veces anteriores, afortunadamente Izel tenía su propio transporte; uno más pequeño donde caben dos personas. Llegó a la zona de hangares, se dirigió al área donde se encuentran las aeronaves personales y minutos después salía volando en un aerodeslizador pequeño de color azul.

Mientras volaba calculó el periodo de tiempo en el que había sucedido sus anteriores experiencias temporales; después de levantarse, tomaba el desayuno, recibía el mensaje de Pérsimo y se dirigía al hangar 48, abordaba la nave junto a la tripulación de Malcolm, llegaban al edificio con forma de huevo y por último conocía a la extraña chica. Todo eso ocurría en un espacio de cuatro horas aproximadamente.

-Y por lo que sospecho -dijo para sí mismo mientras maniobraba su vehículo-, cada vez que ella muere el tiempo vuelve hacía atrás cuatro horas, debo llegar al fondo de esto cuanto antes.

Al menos ahora todo parecía diferente ya que se adelantó a los sucesos ocurridos; justo cuando abordaba el metro le llegó el mensaje de Persimo donde le comunicaba acerca de la excursión de Malcolm.

-Por lo menos creo que me adelanté dos horas, así que tengo otras dos para llegar al fondo de este asunto, pero ¿podré hacerlo antes de que algo inesperado ocurra de nuevo? -dijo Izel preocupado.

No necesitaba de un mapa para encontrar esa instalación, recordaba muy bien las coordenadas de sus dos vivencias pasadas. Llegó al ''Huevo'', como ya lo llamaba así, pero no aterrizó en el mismo lugar; sobrevoló el edificio hasta que divisó una abertura en le superficie y donde podía posarse una nave, aunque estaba expuesta al viento. Aterrizó y saltó de la cabina, verificó que su rifle de asalto estuviera listo y descendió por la apertura, aunque le costó un poco ya que tenía que pisar con cuidado en los escombros y metal retorcido; al parecer esa parte del techo se derrumbó provocando la apertura por done Izel bajaba.

Ya dentro comenzó a explorar el edificio, trató de recordar cual era el camino que lo llevaba hacia la fuente donde tenía lugar ese encuentro fatídico. Después de algunas vueltas logró dar con el camino correcto pero cuando llegó a la fuente descubrió que no había nadie.

-Oh cierto -dijo mientras observaba a su alrededor-, aún no es la hora precisa cuando la encuentro, ¿donde estará?

Izel consultó su reloj de pulsera; había pasado al menos media hora desde que llegó, tenía hora y media antes de que llegara la nave de Malcolm.

Comenzó a explorar en los lugares donde aún no había llegado antes de retroceder en el tiempo. El aspecto general donde exploraba era el mismo; desolado, solitario y muy pocas muestras del paso del tiempo. Avanzaba lentamente con su arma siempre lista para cualquier eventualidad inesperada. De pronto escuchó un ligero ruido que provenía de una puerta; avanzó lentamente hasta que llegó a la entrada y asomó la cabeza para dar un vistazo y lo que vio lo dejó impresionado.

Era una sala de enormes dimensiones, llena de pantallas holográficas que mostraban diferentes imágenes; cadenas de números, gráficos estadísticos. Y en medio de la sala estaba sentada una persona que tecleaba introduciendo datos.

Izel se fijó en la figura menuda y pequeña con expectación; esta dejó de teclear y girando sobre la silla lo encaró.

-Vaya, llegaste más temprano esta vez, creo que ya te diste cuenta de lo que sucede -dijo la misteriosa chica fijando su vista en Izel.

Por un momento se quedó mudo, no sabía qué decir. Avanzó lentamente pero para su sorpresa se dio cuenta que la chica se puso a la defensiva y llevó su mano hacia el lugar donde tenía la daga con la que se mató. Izel se sorprendió por esta reacción pero inmediatamente descubrió la causa; le puso seguro a su arma y la dejó recostada sobe una pared, después alzó las manos dando a entender que no le haría daño.

-Y bien -dijo la chica tranquilizándose-, ¿que quieres?

-Respuestas, respuestas a todo lo que está pasando, o más bien a lo que me ha sucedido en este día, ¿quién eres?, ¿qué es este lugar?, ¿porqué cada vez que mueres despierto en mi apartamento...?

Pero mientras hablaba la chica comenzó a observarlo en diferentes lugares de su persona. Se acercó a el y registró su ropa, los pocos dispositivos que llevaba e incluso el arete que tenía en la oreja izquierda.

-Vaya, nunca antes había visto a un tripulante, al menos no durante cuatro siglos -comentó la chica siguiendo con su revisión.

-¿¡Dijiste cuatro siglos!? -exclamó sorprendido Izel.

-Hace cuatro siglos que ocurrió el evento de Extinción Masiva en la Cronos, y desde entonces ningún tripulante ha ingresado en el puente de mando.

-¿Extinción masiva? ¿Hace cuatro siglos? ¿De qué estas hablando? -dijo Izel alarmado.

-Ay no -dijo de pronto la chica poniéndose nerviosa y llevándose la mano a la boca-, creo que dije algo que no debía.

De pronto una alarma sonó y en una de las pantallas de la sala apareció la imagen de un radar que había detectado un vehículo que se aproximaba. En otra pantalla Izel vio imágenes en vivo de una nave que sobrevolaba el Huevo.

-Maldición -dijo Izel al ver la pantalla-, ya están aquí.

-¿Quienes? -preguntó la chica.

-¿No recuerdas a un sujeto de cabello largo y barba con sonrisa de animal carnívoro? Él es quien viene y planea algo malo.

Izel tomó su arma y la preparó.

-Tenemos que irnos -le dijo tendiéndole la mano a la chica.

-¿Qué? ¿Estás loco? ¡Imposible! Soy la Efigie y debo tener en orden los sistemas de la Cronos -exclamó la misteriosa chica dando un paso hacia atrás.

-Pero si ese sujeto viene y te encuentra te matará, si eso pasa yo regresaré en el tiempo y todo volverá a repetirse.

-Así tiene que ser -dijo la chica-, el tiempo se reinicia para que los guardianes puedan eliminar la amenaza antes de que suceda. Aunque eso era antes, ahora ya no hay nadie que se encargue de eso.

-¿Y tienes que morir para que el tiempo se reinicie? -preguntó Izel confundido.

-Ese es el deber de una Efigie -comentó ella con tristeza.

Izel estaba en una encrucijada; quería llevarse a la chica para evitar que Malcolm la encontrara, pero ella no quería irse y por lo poco que había escuchado Izel la joven tenía cierta razón para no abandonar su puesto.

-Escúchame -dijo Izel posando sus manos en sus hombros, en un último esfuerzo por razonar con ella-¿en realidad debes morir?, ¿acaso no hay otra alternativa? Ese sujeto, Malcolm, planea algo, no lo sé muy bien pero no es nada bueno. Mira, no hay nadie aquí que te ayude, no existen esos guardianes que mencionaste así que todo volverá a ocurrir una y otra y otra vez; él viene, te encuentra y tu te suicidas para reiniciar el tiempo y evitar que él alcance su objetivo. ¿En realidad quieres eso? ¿morir una y otra vez, repitiendo ese proceso por la eternidad?

La chica no le contestó, pero Izel notó la mirada de sus ojos; una expresión donde se mezclaba tristeza, temor e incluso un poco de odio.

Ella se alejó de Izel y se dirigió al teclado, introdujo una combinación de datos y de inmediato las pantallas se apagaron, el teclado se retrajo en un hueco de la consola el cual se bloqueó con una placa.

-Bien, vamos -dijo ella finalmente encarando a Izel-, pero si fallas y este hombre de quien hablas me encuentra yo me mataré para reiniciar el tiempo, y tú vivirás todo de nuevo hasta que te vuelvas loco, ese será tu castigo por no mantener tu palabra.

-Hecho -dijo Izel tomándola de la mano.

Los dos salieron de la sala de control y recorrieron el camino que Izel tomó con anterioridad. Llegaron al cuarto donde estaba la apertura y comenzaron a trepar por los escombros, aunque lo hacían con lentitud ya que la chica no estaba acostumbrada a semejante esfuerzo físico, y porque aun estaba descalza.

-¿Qué es eso? -preguntó ella señalando la nave de Izel.

-Es nuestro medio de escape, vamos.

-¿Eso es un antiguo jet de combate biplaza? ¡Asombroso! No creí que quedaría alguno después de la última Extinción -dijo ella asombrada.

Subió al asiento trasero justo cuando la placa protectora descendía cubriendo la cabina, momentos después se elevó en el aire y el jet salió disparado alejándose del puente de mando.

Izel no se dirigió a la ciudad donde vivía, por una corazonada cambió de rumbo y viajó un poco más al Sur. Llegó en las últimas horas de la tarde o al menos ese efecto simulaba la iluminación artificial. Durante todo el viaje la misteriosa chica había guardado silencio; miraba con poco interés el paisaje el cual solo era un monótono azul grisaseo, pero cuando llegaron a la ciudad su actitud cambió; miraba asombrada los cientos de luces de los edificios y los enormes anuncios holográficos.

Después de volar un tiempo el jet sobrevoló una parte de la ciudad y aterrizó en un pequeño hangar. Para evitar llamar mucho la atención Izel llevó a la chica por calles poco transitadas hasta que llegaron a un edificio departamental. Abrió con cuidado la puerta de un cuarto y antes de entrar dio un rápido vistazo.

-Bien -dijo a la chica-, es seguro, puedes entrar.

Ella entró a un departamento casi vacío, y sucio. Miraba a todas partes como si por la apariencia del lugar juzgara a su dueño.

-Pero que sucio -comentó sin tapujos.

-Bueno, no es una ''suite'' del Palais Royal pero como escondite sirve -dijo Izel sin molestarse.

-¿Es aquí donde habitas normalmente?

-No, es en otra ciudad, no fuimos a mi departamento porque sospeché que nos seguirían.

Al ver que no tenía más opción la chica se sentó en una silla que Izel le ofreció, él se mantuvo de pie frente a ella.

-¿Y ahora qué sigue? -preguntó ella fijando su vista en Izel.

-Eso es lo que quisiera saber, aunque tal vez podríamos empezar respondiendo algunas preguntas, Efigie.

-Merithea -dijo la chica algo molesta-, por favor llámame por ese nombre, no soy un objeto.

-Disculpa, Merithea -dijo Izel.

-Bien, ¿qué deseas saber?

-¿Qué quiero saber? -exclamó Izel- Pues literalmente todo lo que ha sucedido en las últimas horas, ¿acaso tienes el poder de manipular el tiempo? ¿Porqué cuando mueres regreso en el tiempo en el mismo sitio donde comienzo el día? La verdad disculpa si soy muy exigente pero todo este asunto me volverá loco, ya son dos veces seguidas que revivo los mismos instantes; la primera vez un mal nacido me mató y la otra mi mejor amigo me amenazó con un arma, ¡por favor dime que está sucediendo!

-Para responder tu primera pregunta; no, no puedo manipular el tiempo..

-¿Entonces porqué...?

Pero la chica levantó una mano interrumpiendo a Izel.

-Como haz escuchado soy una Efigie; una marca o una señal, mi propósito es ser un seguro para proteger al Sistema Principal de la Cronos.

-¿Sistema principal? ¿Cronos? -dijo Izem confundido.

-Es el nombre verdadero de la nave a la que ustedes llaman el Arca. Yo siempre estoy en comunicación con el Sistema, incluso en este momento, si por alguna razón mis signos vitales desaparecen el Sistema manipula la dimensión temporal de la nave, regresando cuatro horas en el tiempo antes de que yo muera; antiguamente existían Guardianes que debían activarse para localizar el problema y solucionarlo antes de que ocurra. Si era un problema técnico los tripulantes especializados lo solucionaban, pero si el causante era un ser vivo entonces era eliminado.

-Disculpa pero sigo sin entender nada -dijo Izel.

Merithea suspiró, al parecer no le agradaba tener que dar una explicación larga, pero sabía que no tenía alternativa

-Hace mil años que esta nave partió de un mundo al borde de la muerte, en busca de un nuevo hogar para sus tripulantes. Como te haz dado cuenta no es una nave común, fue diseñada para imitar las condiciones correctas para sustentar la vida; simular el ciclo del agua, maquinaria especializada para purificar oxígeno etc. Todo esto era supervisado por el Sistema Principal, el cual a su vez era administrado por los tripulantes de rango alto, entre los que estábamos nosotras, las Efigies.

"El Sistema no solo controlaba los procesos para sustentar la vida, sino que se le dio la capacidad de manipular el tiempo, aunque de forma limitada, para poder solucionar problemas imprevistos que fueran graves. Las Efigies eramos una parte del sistema de seguridad; si ocurría alguna eventualidad que amenazara al Sistema o la vida de los tripulantes, entonces nosotras activábamos el reinicio del tiempo; todo el interior de la nave regresaba en el tiempo en un margen calculado para que los Guardianes pudieran resolver el problema antes de que iniciara; ya fuera varias horas, días, semanas o meses, pero no más de un año, esa era la extensión de tiempo permitida para regresar.

"Pero algo sucedió hace cuatro siglos; debido al descontento general de la población contra el gobierno estallaron revueltas que derivaron en una guerra civil, muy pronto ese conflicto alcanzó incluso al mismo Sistema. Aunque el Puente de Mando -el lugar donde nos conocimos-, y todos los tripulantes de alto rango eramos neutrales, tanto el gobierno como los rebeldes querían el control total del Sistema, para tener una ventaja sobre sus adversarios. Así que el Sistema tomó medidas drásticas; inició un Evento de Extinción Masiva. Primero se seleccionaron diversos individuos jóvenes, de entre uno y dos años de edad, después todo el conocimiento científico y tecnológico fue resguardado en bóvedas de alta seguridad, esto para asegurar un rápido reinicio de la civilización humana. Cuando este último proceso se completó entonces un agente biológico fue liberado en el ciclo del agua y en el aire. Se eliminó la totalidad de los seres humanos que habitaban en la Cronos, y solo sobrevivieron aquellos que estaban resguardados, los cuales fueron la simiente de la nueva civilización humana que existe hasta la actualidad".

Izel se quedó completamente petrificado, nunca se imaginó escuchar semejante historia, literalmente era el secreto más importante de la Cronos.

-¡Imposible! -dijo sacudiendo la cabeza.

-Esa es la verdad -comentó sencillamente Merithea.

-Espera, pero si dices que había más como tú, más Efigies, ¿donde están?

-No sobrevivieron al Evento -respondió Merithea con voz triste.

-¿No sobrevivieron?

-El agente biológico fue muy inestable, nadie de la tripulación de alto rango sobrevivió. Nunca se había puesto en marcha un Evento de Extinción Masiva, y el Sistema no fue capaz de calcular la peligrosidad del patógeno. Debido a que ahora solo existe una Efigie el sistema de seguridad cambió; yo perdí la capacidad de reiniciar el tiempo por cuenta propia, tengo un sensor en el interior de mi cuerpo que monitorea mis signos vitales, si estos desaparecen entonces el Sistema reinicia el tiempo automáticamente cuatro horas hacía atrás, en espera de que durante ese intervalo de tiempo el problema se solucione de alguna forma.

-¿Y si no hay nadie que solucione el problema? ¿Entonces que?

Merithea guardó silencio por unos momentos, en su cara se podía ver una expresión de molestia, ¿acaso le desagradaba ese interrogatorio?

-Pues creo que seguirá siempre así, -dijo la chica molesta- reiniciando el tiempo de forma indefinida.

AL ver su expresión Izel se dio cuenta que de momento debía detener su interrogatorio, aunque se decidió a hacerle una última pregunta.

-Bien, murieron todas las Efigies, ¿y tú? -dijo lentamente- ¿Cómo es que estás aquí?

-Mi primera 'Yo' fue obtenida de los humanos que fueron puestos a resguardo, su cuerpo fue modificado para que pudiera realizar sus labores como Efigie.

-¿Tu primera Yo? -preguntó Izel confundido.

-Es muy largo de explicar -dijo Merithea con voz cansada.

Izel estaba sentado en ante una mesa sumido en sus reflexiones; habían comido recientemente así que ante él tenía un plato desechable con restos de carne sintética en estofado. Mientras su estómago digería la comida su mente hacia lo mismo con todo lo que le contó Merithea. Originalmente solo quería saber porqué él regresaba en el tiempo cada vez que ella moría, obtuvo esta respuesta y muchas más. Pero entre más pensaba más enredada se hacía la situación. Entonces se sobresaltó al recordar que Malcolm y Persimo conocían el título de Merithea, y los dos de alguna forma sabían mucho más que él acerca del Arca. Pero ahora que él la había sacado del Puente de Mando y llevado a ese cuarto, ¿entonces qué debía hacer?, ¿cual era el siguiente paso? Esas eran las dos preguntas para las que no tenía respuesta.

Merithea por su parte veía a través de la ventana el mundo nocturno de la ciudad, contemplaba las luces de los edificios y los anuncios holográficos que parecían luchar uno contra otro por llamar la atención de un posible consumidor.

-¡Oye, oye! -dijo de pronto la chica volteando a ver a Izel- Ese anuncio de allá ¿que dice? -y apuntó con su dedo hacia un cartel de brillantes letras azules y rojas.

-Anuncia una nueva marca de ropa -comentó sencillamente Izel.

-¿Y ese otro? -preguntó Merithea apuntando a otra parte.

-Es sobre un nuevo tipo de jet.

-¿Y ese?

-Es un burdel.

-¿Y ese?

Y así la chica apuntaba a diferentes partes, ansiosa de querer saber lo que cada anuncio ofrecía. Izel le respondía con toda la calma del mundo a sus preguntas, y muy a su pesar descubrió que le agradaba, era como tratar con una niña ansiosa de saber todo.

-Oye -dijo Izel-, ¿acaso nunca en tu vida has salido del Puente de Mando?

-No -dijo ella mientras miraba por la ventana-, no puedo descuidar la supervisión del Sistema.

-Así que te dedicas a supervisar un sistema que nos mantiene vivos, pero no sabes nada de los habitantes de la Cronos y de su cultura.

-Para mantener en orden los sistemas de soporte de vida no es necesario conocerlos a ustedes, aunque mentiría si te dijera que no me gustaría visitar las zonas habitables.

De pronto la puerta del cuarto se abrió de un solo golpe y entraron varios hombres armados, antes de que Izel pudiera reaccionar dos de los intrusos abrieron fuego; y sintió un dolor penetrante seguido de una extraña somnolencia. Cayó al suelo junto con la chica y perdió la consciencia.

En una sala poco iluminada se encontraba Izel sentado en una silla. Cuando abrió los ojos lo primero que notó fue que estaba firmemente atado; las manos detrás de las espalda e inmovilizadas con esposas a presión. Los pies estaban amarrados a las dos patas delanteras de la silla. Cuando comprobó que estaba completamente inmovilizado miró a su alrededor y descubrió que no estaba solo; lo rodeaban dos hombres armados.

-¿Donde estoy? ¿Y la chica? -preguntó con tono cortante a sus captores.

Pero ninguno de ellos le respondió.

-¡Hey, hijos de perra, respondan! -bramó Izel.

-¡Vaya! Despertaste -dijo una voz repentina.

Una puerta se abrió y por ella entró Malcolm, con una sonrisa burlona que hacia enfurecer más a Izel.

-Malcolm -gruñó el cautivo.

-Sí, yo mismo Izel, ¿creíste acaso que podrías huir con esa mocosa? Oh, amigo, eres muy malo para cubrir tus pasos.

Malcolm se acercó a Izel quien le lanzaba miradas asesinas, algo que solo divertía a su captor.

-Mirame furioso todo lo que quieras, no te servirá de nada. Tu estás preso y esa chica esta siendo preparada para la última fase del plan, muy pronto el Sistema principal del Arca será mío, y seré el dueño de todo.

Malcolm se sentó frente a Izel y lo observó atentamente.

-¿Quieres saber como es que pude dar contigo?

-Vete al diablo -espetó Izel.

-Oh, pero aun así te lo contaré, solo para que sepas que no eres el único que puede conservar sus memorias después de un reinicio.

"La primera vez todo debió ser perfecto, o así lo creía yo; ir al Puente de Mando, encontrar a la chica y matarla para eliminar el último obstáculo para hacerme con el Sistema. Pero resulta que ocurrió algo que yo no esperaba, el tiempo se reinició cuando la maté. Regresé cuatro horas atrás, preguntándome que diablos había ocurrido. Repetí exactamente lo que había hecho antes de encontrar en la Efigie, y cuando por fin regresé al Puente de Mando no creí que tú estarías de nuevo, y no pude prever que me matarías. Pero por alguna razón el tiempo se reinicio de nuevo, ¿cierto? Cuando eso ocurrió y de nuevo estuve cuatro horas antes de que todo se pusiera en movimiento, esta vez decidí moverme primero. Averigüe donde vivías, pero para cuando llegué ya te habías largado, aunque tenía una corazonada de a donde habías ido; después de hacer un poco de trabajo de detective logré descubrir que tenías un jet personal. Cuando lo encontré en vez de esperarte para matarte se me ocurrió otra cosa, le coloque un rastreador. Así fue como supe que regresaste al Puente de Mando y en vez de regresar a la ciudad te fuiste a otra un poco más lejos. "¿Porqué lo hizo?" me pregunté varias veces, pero igualmente lo sospeché. Hice unas cuantas llamaditas a mis conocidos y me confirmaron que un hombre con tu apariencia había llegado al hangar junto a una misteriosa jovencita, ¡eres un pervertido! ¡llevarte a una menor de edad de su casa!"

Y Malcolm soltó una risa burlona.

-La verdad ni yo sabía que ella tenía esa capacidad de reiniciar el tiempo -dijo mirando fijamente a Izel-, y tampoco sé porqué tú y yo podemos conservar nuestros recuerdos después de un reinicio, pero dentro de un momento lo sabré. Esta vez no la maté, le ordené a mi gente que solamente usara un dardo paralizante contra ustedes dos, y funcionó; el tiempo no se reinicio. Ahora ella está en un cuarto cercano, en espera de que un científico loco que trabaja para mí le abra el el seso, pero me temo que deberá estar consciente para que podamos averiguar como es que funciona esa habilidad para neutralizarla, y según lo que dicen los archivos necesitaremos su cerebro para acceder a la computadora principal de esta lata espacial.

Durante todo este tiempo Izel solo podía observar impotente a Malcolm, sintiendo un súbito odio hacia él y consigo mismo; se sentía muy molesto por no ocultar mejor su rastro y por no haber revisado su jet antes de despegar y así encontrar ese rastreador.

-¿Archivos? ¿Qué archivos? -preguntó Izel.

-Unos archivos que logré conseguir, pero no te preocupes mucho de ese detalle, mejor disfruta del poco tiempo que tienes ya que cuando terminemos con ella tú seguirás. También necesitaremos de tu cerebro para saber porqué podemos conservar nuestros recuerdos.

Malcolm se levantó y procedió a dirigirse hacia la salida.

-Vigilenlo bien, que no vaya a hacer alguna estupidez, si intenta hacer algo pueden matarlo -dijo a los hombres antes de salir.

Izel estaba sumido en una completa desesperación. Se sentía muy frustrado al estar completamente inmovilizado. Según lo que le había dicho Malcolm la pobre Merithea estaba en algún lugar de ese edificio, en espera de que le abrieran el cráneo para investigar su cerebro. De solo imaginarse la escena Izel se desesperó más, pero ¿que podía hacer? Tristemente nada como se había dado cuenta.

-Hey bastardos, suéltenme y les enseñaré lo que es pelear como un hombre.

Pero los dos sujetos se mantuvieron impasibles ante las amenazas inútiles de Izel.

-Oigan, ¿están sordos hijos de puta? ¡Que me suelten!

Uno de ellos se acercó a Izel y lo golpeó con la culata de su arma en la cabeza, haciendo que soltara un grito de dolor.

-Cierra la boca idiota, y no nos hagas enojar más si no quieres que nosotros mismos te abramos la cabeza a golpes.

Izel soltó todas las obscenidades que se le ocurrieron, pero no serían útiles para resolver su problema. De pronto un golpe seco y fuerte se escuchó en la puerta.

-¿Quien es? -preguntó uno de los hombres.

-Ya terminaron con la chica y el jefe quiere que le llevemos al otro sujeto de estudio -dijo una voz.

Un sudor frio recorrió la cara de Izel al escuchar esta noticia.

-Merithea... -dijo Izel con voz ronca.

''No es posible, ¡no maldita sea!'' pensó desconsolado al imaginarse a Merithea con el cráneo abierto y cables que le eran introducidos en su cerebro, mientras él ahí estaba atrapado e impotente.

El guardia abrió la puerta y segundos después cayó al suelo con una agujero de bala en la cabeza, el otro hombre quiso reaccionar pero cuatro disparos lo mataron. Izel se quedó sorprendido, no se escuchó ni una sola detonación. Por la puerta entraron otros dos hombres empuñando sus armas las cuales tenían silenciadores en la boca del cañón. El primero era completamente desconocido, pero cuando Izel vio al segundo reconoció ese rostro cuadrado de facciones fuertes y piel oscura.

-Despejado -dijo el desconocido.

-Bien hecho Isaac -dijo Persimo, y después se dirigió a Izel- vaya hermano, llegamos justo a tiempo.

-¿¡Persimo!? -exclamó Izel incrédulo.

-El mismo, pero ahora tenemos que sacarte de aquí porque Malcolm no tardará en descubrir lo que pasó aquí.

El trío de hombres avanzaba rápidamente por el pasillo oscuro. Izel pudo notar las paredes agrietadas y el suelo sucio y dedujo que probablemente estaban en un edifico abandonado.

-Muy bien -dijo viendo a Persimo mientras corrían-, quiero una explicación y ahora.

-No tenemos mucho tiempo hermano, debemos llegar a donde tienen a la Efigie antes de que la operen.

-¿Para quien trabajan ustedes? ¿Qué es lo que pretenden? -continuó Izel sin prestarle atención.

-Como te dije antes Izel, después te aclararé todo, por ahora solo te diré que estamos de tu parte, tenemos que salvar a tu amiguita -dijo pacientemente Persimo.

-Recibo un mensaje de Einah -dijo Isaac-, ya colocó los explosivos en su lugar, dentro de tres minutos explotaran.

-Bien, sigamos avanzando, eso nos dará tiempo -comentó Persimo.

El grupo siguió su camino, y aunque avanzaban rápido Izel estaba desesperado por llegar cuanto antes a donde tenían a Merithea. Un poco de tiempo después un rumor lejano acompañado de una sacudida les anunció que los explosivos habían estallado.

Por fin llegaron a la entrada de una sala que tenía la puerta entre abierta. Podía escucharse la voz de alguien que gritaba órdenes.

Persimo y su acompañante se colocaron a un lado de la puerta, y después de hacerse señas entraron disparando, Izel fue detrás de ellos. Ya dentro pudo comprobar la situación; tres hombres armados yacían en el suelo muertos, y los tres que seguían en pie tenían aspecto de ser científicos.

-¿Qué es esto? ¿Quienes son ustedes? -exclamó uno de ellos exasperado.

Pero Izel no tenía tiempo para él, porque en medio de la sala había algo parecido a una silla de trabajo de un dentista que estaba ocupada por una persona pequeña y menuda.

-¡Merithea! -exclamó Izel corriendo hacia ella.

Estaba firmemente sujeta a la silla con sujeciones, en la parte superior de la cabeza tenía un aro de metal que le sostenía las sienes y justo arriba un brazo robótico con un cortador láser. Pero la chica se veía indemne, no parecía que la hubieran dañado.

Pero cuando Izel estuvo cerca de ella se dio cuenta que no reaccionaba, tenía los ojos en blanco con la boca abierta de donde escurría un hilillo de saliva.

-¡Merithea! -exclamó Izel mientras la sacudía, pero no reaccionaba.

-¡Malditos! ¿Que le hicieron? -rugió furioso.

Persimo le apuntó a uno de los científicos quien tecleó unos comandos en una consola, y al instante las sujeciones de la silla liberaron a la chica.

-Tómala y salgamos de aquí -dijo Persimo-, porque Malcolm viene hacia acá con refuerzos.

Izel cargó a la chica y salió del cuarto junto a Persimo e Isaac.

Después de correr por un pasillo y bajar por unas escaleras salieron a una zona despejada donde Izel vio un transporte aéreo que los esperaba. En la compuerta de entrada había una mujer que les hacia señas.

-¡Andando! -exclamó Persimo.

Minutos después la naves despegaba y se alejaba velozmente, saliendo del espacio aéreo de la ciudad.

Izel colocó a Merithea en una camilla. Se sintió muy preocupado al ver que seguía en el mismo estado, con la mirada perdida y la boca entre abierta.

-No te preocupes -dijo la mujer que los recibió-, solamente está sedada, le daré algo para que se le pase el efecto.

-Gracias por habernos sacado de ahí, Einah -dijo Persimo dirigiéndose a la mujer.

-No hay de qué -respondió ella.

-¿Tú te llamas Einah? -preguntó Izel sorprendido.

-Así es.

-Y supongo que no es tu nombre real.

-Puede ser -dijo ella con una sonrisa.

Izel se irguió y encaró a Pérsimo quien lo observaba.

-Bien -dijo cruzando los brazos y viendo a sus interlocutores-, primero les doy las gracias por habernos ayudado, pero ahora quiero respuestas.

-Esta bien, después de todo te lo mereces -dijo Pérsimo.

-Nosotros pertenecemos a un grupo secreto que durante décadas se ha dedicado a investigar los secretos relacionados con nuestro hogar, el Arca o la Cronos, como quieras llamarla.

"Nadie sabe de nosotros, ni siquiera el gobierno porque no son de fiar. Imagínate que a un grupo que tiene mucho poder se le da más poder, sería un caos. Hace tiempo que se descubrieron unos archivos que nos revelaron la existencia de un Sistema principal completamente autónomo que era supervisado por una sola persona, la Efigie. Este sistema controla todos los procesos de esta nave; desde el ciclo de purificación aire que nos proporciona oxígeno respirable hasta el del agua.

-Yo creí que era el gobierno el encargado de todo eso -comentó Izel.

-Ellos no controlan nada -intervino Isaac-, porque no saben como manipularlo. Tienen ingenieros y técnicos en la sala de máquinas pero no son capaces de averiguar como funcionan todos esos dispositivos, solo se limitan a observar.

-Así es -continuó Pérsimo-, todo es controlado por el sistema autónomo. Continuando con mi explicación: los pocos científicos que trabajan para nuestra organización lograron obtener lecturas exteriores con el escaso acceso que tenemos en el sistema. El Arca pasará cerca de un sistema planetario en los próximos meses, así que se decidió tomar control del sistema de la nave para hacer que se acercara a uno de esos planetas y lo orbite como una luna.

-¿Quedarnos en ese sistema planetario? -preguntó Izel.

-Sí -comentó Einah-, porque ya es hora de que tengamos un lugar fijo en el universo. Solo somos vagabundos que recorremos las estrellas en una nave que es controlada por una sola persona usando un sistema completamente autónomo. ¿Puedes imaginarte los enormes riesgos que conlleva eso? ¿Que pasaría si por una casualidad el sistema falla de forma irremediable mientras viajamos por el espacio? ¿Que crees que sería de nosotros? El sistema tiene mil años de haber sido implementado, nunca ha tenido una revisión para comprobar si aun funciona correctamente.

-Y hablando de problemas, ya tenemos uno -dijo Persimo frunciendo las cejas.

-¿Malcolm? -dijo Izel.

-Exacto, y es el más preocupante de todos ya que logró obtener archivos con información crítica. Esos archivos estaban guardados en una instalación del gobierno, pero Malcolm logró extraerlos de ahí con ayuda de algunos empleados a quienes sobornó. Al parecer solo quería nuevas pistas acerca de donde conseguir más objetos antiguos para venderlos en el mercado negro; pero encontró algo más. Sabe en parte la historia general del Arca, así como del Sistema que la controla y la localización del Puente de Mando donde se puede acceder al Sistema.

-Por eso fuimos a esa extraña estructura en forma de huevo, porque ahí está el Puente de Mando -dijo pensativo Izel, y después agregó- ¿y como es que ustedes saben todo esto?

-Tenemos agentes metidos en varias partes -dijo Einah- en altas esferas del gobierno, instituciones académicas e incluso en grupos de saqueadores de ruinas. Ya que ustedes son los más propensos a encontrar información valiosa relacionada con el Arca.

-Yo en especial me dediqué a vigilar a Malcolm; había escuchado rumores de su misteriosa información acerca de un lugar secreto para saquear, y después de un poco de investigación logré descubrir que es lo que planeaba. En realidad lo iba a eliminar antes de que tuviera contacto con la Efigie, pero nadie contó con ese pequeño detalle del reinicio del tiempo.

-Ni el lo sabía -comentó Izel, pero después agregó- espera, ¿tu también puedes conservar tus recuerdos después de cada reinicio?

-Sí -dijo Persimo-, no sé como es posible pero si los retengo.

-Unos milisegundos antes de que el tiempo se reinicie, se activa una protección temporal que aisla el cerebro de aquellos que estén en un radio de cinco metros alrededor de una Efigie.

Todos voltearon a ver a Merithea quien ya estaba despierta.

-De esta forma los tripulantes de alto rango podían conservar sus recuerdos a pesar de regresar en el tiempo, y así ayudar a prevenir el evento crítico que provocó el reinicio temporal.

-Hola dormilona -dijo Izel sonriendo-, ¿por fin despiertas?

-Me siento mareada -dijo ella sosteniéndose la cabeza.

-Así que tú eres la Efigie, ¿cierto? -le dijo Pérsimo acercándose a ella.

-Te recuerdo -dijo Merithea-, tú le apuntaste a Izel cuando nos encontramos por segunda vez.

-Ahora que lo menciona también lo recuerdo, me amenazaste con tu arma -dijo Izel lanzándole a Pérsimo una mirada de desconfianza.

-Oye, oye -dijo él sonriendo y levantando las manos-, en ese entonces no sabía lo que pretendías Izel, tan solo quería evitar que interfirieras con mi misión.

-Bien eres Merithea ¿cierto? Supongo que escuchaste lo que hablamos -intervino Einah.

-Un poco, sí -contestó la chica tímidamente.

Persimo le explicó cual era la situación. Merithea escuchó atentamente, cuando acabó la explicación del plan guardó silencio, al parecer estaba meditando sobre lo que le habían contado.

-Así que por eso necesitamos de tu ayuda -comentó Persimo-, tú eres la única persona que puede acceder al Sistema directamente. Cuando logres desbloquear los sistemas de navegación y de propulsión solo será cuestión de desacelerar y colocarnos de tal forma que nos acoplemos a la órbita de un planeta, así que ¿nos puedes ayudar?

-Pero sería muy arriesgado que el Sistema sea semi-autónomo, de esa forma cualquiera podría acceder a él, incluso personas que no tengan buenas intenciones -recalcó Merithea.

-Nosotros nos encargaremos de que no sea así -dijo Pérsimo-, los miembros de nuestra organización han estudiado a fondo los pocos archivos que tenemos y ya tienen una idea de como controlar los sistemas de soporte vital...

-¿Y qué me dice que ustedes no se aprovecharán de la situación? -preguntó la chica poniéndose sería de repente-, ¿cómo sé que su organización no se convertirá en un gobierno dictatorial que se aprovechará de su completo control sobre el Sistema para esclavizar a los habitantes de la nave?

-Buen punto -dijo Izel mirando a Persimo y sus acompañantes- después de todo somos humanos, y cuando tenemos al alcance la oportunidad de controlar un enorme poder a veces no dudaríamos en tomarlo.

-¿Acaso crees que nosotros somos como Malcolm? -contestó Isaac airado- ¿con hambre de poder y deseos de grandeza?, ¿que solo busca los medios para engrandecer su persona hasta llegar a desear controlar a todos? ¿O como el ineficaz gobierno del Arca? Quien desde hace mucho tiempo se ha estancado en sus propios ideales y es incapaz de resolver los problemas de la sociedad. Una institución que no quiere cambiar ya que eso podría significar perder el poder al que se ha aferrado durante todo este tiempo. No jovencita, nosotros no queremos obtener el control del Sistema para esclavizar a nuestros semejantes, ni para imponer otro gobierno inútil que solo quiere estancarse; queremos ser libres.

-Sí logramos acoplar esta nave como el satélite de un planeta -continuó hablando Einah-, tendríamos un lugar fijo en el espacio, así podríamos salir y explorar los planetas circundantes, y con el paso de tiempo tal vez otros sistemas planetarios. Ya no estaríamos limitados a vivir en una nave que vaga por el espacio sin rumbo alguno, tendríamos la libertad de irnos a donde queramos, eso es lo que el gobierno no desearía, ¿acaso crees que un tirano estaría contento al ver que sus súbditos tienen una forma de escaparse?

-En parte tú e Izel tienen razón, tener el control de un Sistema como el de la Cronos sería tentador, tendríamos en nuestras manos todos los procesos necesarios para sustentar la vida, y a una orden nuestra podríamos detenerlos o modificarlos para castigar a quien no nos obedezca. Pero si es que quieres creerme no es así, al igual que mis compañeros deseamos la libertad de poder salir de esta nave cuando queramos. Y si algún día en el futuro a alguien se le ocurre querer jugar al tirano, ¿de qué le servirá si las personas pueden escaparse de su influencia? -finalizó Pérsimo.

Merithea guardó silencio, tenía la vista fija en el suelo y observaba la dura superficie metálica que hacia contraste con la piel blanca de sus pies.

-Está bien -dijo ella finalmente- los ayudaré, desbloquearé el control del Sistema para que ustedes puedan acceder a él, y hasta ahí habrá llegado mi trabajo.

-¿Qué quietes decir? -preguntó Izel.

-Cuando tomen control de la nave ya no habrá necesidad de una Efigie, ahora ustedes mismo serán responsables del destino de su especie, y yo igualmente seré libre.

Después de saber que Merithea les ayudaría trazaron un plan y en seguida cada quien se dedicó a sus propios asuntos. La chica seguía sentada en la camilla absorta en sí misma, sin prestarle atención a quienes le rodeaban, entonces notó que Izel se sentó a su lado.

-Así que decidiste ayudarlos -dijo sin más preámbulos.

-Sí, de lo contrario me habrían obligado a hacerlo, no tenía alternativa -contestó ella.

-Puede ser que no.

-¿Y tú que opinas de todo lo que acaba de suceder? -preguntó Merithea.

-¿Que es lo que opino? La verdad todavía ni yo sé que creer; cuando me levanté esta mañana creí que el día transcurriría de forma normal, no pensé que me vería envuelto en viajes en el tiempo y conspiraciones. Pero ya que estoy aquí no tengo más opción que seguir adelante, después de todo yo estoy de tu lado.

-¿De mi...lado? -dijo Merithea sorprendida.

-Así es-respondió Izel cruzando los brazos sobre el pecho-, a pesar de que Persimo es mi amigo, o tal vez fingía serlo, no tengo enormes ganas de seguirle el juego y ayudar a su organización. Así que solo te quiero preguntar algo; ¿en serio quieres darles a ellos el control total del Arca?, ¿no solo lo haces porque no tienes alternativa?

En el rostro de Merithea se dibujó una expresión de tristeza, sus ojos de un ligero tono anaranjado perdieron un poco de su brillo causados por algún pesar profundo.

-No sabes lo que es sentirse sola durante cientos de años -dijo con voz triste-, todo lo que conoces se reduce a solo una rutina que llevas realizando desde que tienes memoria. Cuantas veces no he observado desde alguna ventana la gran expansión que hay ahí afuera; y he tenido que reprimir el enorme deseo de salir de ahí, salir volando en algún vehículo y conocer lo que es ser libre; vivir mi vida como yo lo desee y no estar atada a un sistema del cual no soy otra cosa más que un sensor, un dispositivo que le avisa que algo sucedió y que debe realizar alguna acción preventiva.

-¿Y como has vivido cientos de años y te ves como una chica joven? -preguntó Izel.

-Cuando mi "yo"original fue tomada entre la población humana, fue modificada para poder crear copias de si misma sin tener necesidad de la clonación mediante medios artificiales, y sin recurrir a la reproducción sexual; usando partenogénesis.

-¿Parteno-qué? -dijo Izel confundido.

-Partenogénesis -repitió Merithea-, cuando alcanzo la edad biológica de veinte años una de mis células reproductoras se fertiliza y con el tiempo gesto una nueva Efigie, cuando ella nace y después de criarla hasta que pueda asumir su papel entonces la Efigie anterior muere. Llevo haciendo esto desde hace más de cuatrocientos años. Como puedes ver ni siquiera tengo permitido morir. Mi cerebro tiene una modificación especial que previene deseos suicidas.

Izel no pudo evitar sentir una profunda pena cuando Merithea le narró lo anterior. Literalmente ni siquiera era humana, solamente era parte del Sistema de la nave, un "dispositivo" más como ella se nombró.

-Por eso acepté ayudarlos -continuó hablando la chica-, si con esto logro mi libertad, y puedo dejar el Sistema en manos de otros entonces con gusto lo haré; estoy harta de todo esto y creo que ustedes al ser los tripulantes de la nave deben tener el derecho de controlarla.

La aeronave llegó al Puente de Mando y aterrizó en una zona despejada; todos salieron al exterior y se prepararon para poner en marcha su plan.

-Bien, tenemos que apresurarnos -dijo Eirah-, nuestros contactos acaban de reportarme que Malcolm ya sabe lo que ocurrió en el laboratorio clandestino y muy probablemente ya viene hacia acá.

-Ahora que lo mencionan, no recuerdo haberlo visto cuando rescatamos a Merithea -dijo Izel.

-Porque estaba ocupado arengando a sus seguidores, planean llevar a cabo una insurrección contra el gobierno, un paso más en su plan de conquista -dijo Persimo.

Rápidamente se dirigieron hacia la Sala de Control; Persimo iba a la delantera, Isaac y Einah a cada lado de Merithea con Izel detrás, rodeándola.

Los pasos del grupo irrumpían en el silencio del puente de mando. Persimo observaba con detenimiento lo que tenía adelante, atento ante cualquier amenaza oculta, aunque lo consideraba innecesario ya que eran los primeros en haber llegado. Tiempo atrás Merithea se hubiera molestado por esta irrupción en la tranquilidad del puente, sin embargo, era ella quien tenía más premura por llegar a la sala de control; la ansiada libertad que deseó durante cientos de años estaba a tan sólo unos metros adelante.

-Bueno, parece que todo está saliendo muy bien, todo está muy tranquilo -comentó Izel.

-Razón de más para ser muy precavidos, todo está demasiado tranquilo -le corrigió Persimo.

Izel iba a responder cuando ocurrió una explosión, al mismo tiempo cayó al suelo con sus sentidos completamente inutilizados; tenía borrosa la vista, la cabeza le daba vueltas y un irritante pitido molestaba sus oídos.

De algún lugar aparecieron varias figuras y a pesar del pitido Izel escuchó detonaciones; con dificultad se giró hacia sus compañeros caídos y su afectada vista captó como eran ultimados por los desconocidos, vio que alguien arrastraba a Merithea alejándola del grupo. Por último sintió un fuerte golpe en la barbilla que lo dejó boca arriba; irónicamente, fue en ese instante cuando su vista se recuperó casi del todo y descubrió con sorpresa a Malcolm, quien le apuntaba con un arma mientras le sonreía con una sonrisa lobuna. Entonces apretó el gatillo.


Todo había sido muy fácil, tanto que daba risa. Cuando se enteró que la Efigie había sido rescatada no tuvo que pensar mucho para saber a donde irían, de regreso al puente de mando. No tenía que hacer otra cosa más que dirigirse ahí también y esperar, después de todo, también había formado parte de la resistencia comandada por Persimo, así que podía adivinar cuales serían sus movimientos.

Uno de sus hombres cargaba con la inconsciente Merithea en brazos.

-¡Miren muchachos! ¡Llevo a mi novia en brazos! -exclamó con jovialidad.

-Sólo de esa forma tendrás mujer, drogándola y raptándola, por que eres un completo idiota a la hora de tratar con las féminas -contestó otro.

Y la sala se llenó de risotadas.

-Déjense de idioteces y sientenla en su silla -ordenó Malcolm.

Dejaron a la chica en la silla, frente al panel de mandos.

-¿Y ahora qué? -dijo uno de ellos.

Malcolm le colocó en la cabeza una extraña diadema, y con un aparato que tenía en la mano la activó. Inmediatamente Merithea se irguió soltando un grito de dolor, se llevó las manos a la diadema en un esfuerzo por quitarla, pero fue inútil.

-Solo unos segundos más -dijo Malcolm mientras manipulaba aparato.

Merithea dejó de gritar y los brazos le colgaron inertes a los lados.

-¡Efigie! -dijo Malcolm alzando la voz-, entra al sistema de la nave y desactiva el piloto automático, después me darás los privilegios de administrador.

La chica no reaccionó, se quedó estática en su lugar. Malcolm usó su aparato y la diadema obligó a la pobre a obedecer. La placa que bloqueaba el teclado se removió y las pantallas holográficas se activaron, la chica comenzó a teclear comandos y líneas de código aparecieron en las pantallas. Momentos después se escuchó el aullido de una sirena que resonó por todas las ciudades del Arca; miles de personas fueron tomadas por sorpresa cuando un ululante sonido resonó sobre sus cabezas.

-Piloto automático... desconectado.

La voz de Merithea sonó atona, como si fuera una máquina.

-Bien -dijo Malcolm-, ahora conéctate al sistema y dame el control obre el.

De pronto, en un repentino momento de lucidez, la chica se giró bruscamente hacia Malcolm.

-¡Tú no eres el indicado para hacerte con el control del Arca! ¡Sólo eres otro idiota con sueños de grandeza!

Pero Malcolm solamente pulsó un botón en el control y Merithea soltó otro grito, cayó inerte de nuevo pero momentos después se recuperó y comenzó a teclear comandos.

-De haber sabido que sólo bastaría con ese aparato de control mental, no me hubiera tomado tantas molestias -dijo Malcolm mientras observaba todo el procedimiento.

-¿Y qué harás cuando hayas tomado control de todo? -le preguntó alguien.

-Obligar a los idiotas del gobierno a capitular, dictar mis propias reglas y después... bueno, ya se verá.

-Y nosotros recibiremos nuestra recompensa por haberte ayudado, ¿cierto? -preguntó el mismo tipo.

-Sí, sí, serás el jefe de barrenderos o algo así -dijo Malcolm en tono despectivo.

Mientras platicaban, Merithea se había detenido, tenía las manos apoyadas sobre el panel de mandos y respiraba con dificultad.

-Oye -dijo un sujeto-, la mocosa esa se detuvo.

Macolm se giró y la observo ceñudo, ya iba a activar la diadema cuando ocurrió algo extraño y a la vez sorprendente; de la cabecera de la silla comenzaron a salir varios cables, se elevaban reptando como serpientes dirigiéndose hacia la cabeza de Merithea. Entonces se detuvieron y al unísono todos se conectaron en distintas partes de su cráneo.

-¿Qué diablos está sucediendo? -dijo alguien, asombrado.

-Su mente se debe conectar directamente con el sistema para borrar el piloto automático -respondió Malcolm.

-¿No crees que el control mental que tiene pueda afectar sus funciones, o algo así?

-No, de hecho, va a reforzar la orden que le dí.

El cuerpo de la chica había quedado flácido, incluso Malcolm creyó que había muerto. Entonces las pantallas holográficas desaparecieron, y en su lugar apareció una más grande.

-Iniciando proceso de anulación del piloto automático -dijo una voz fría.

-¡Perfecto! -exclamó Macolm, satisfecho-, sólo es tiempo de esperar y...

Pero justo en ese instante, la sala se llenó de detonaciones y algunos de sus hombres cayeron muertos; él había sido herido, así que se puso a cubierto mientras alistaba su arma.

-¡Qué demonios está pasando!

Furioso, fijó su vista desde provenían los disparos, solo para descubrir a los que habían matado momentos antes, de pie y disparando.

-¿¡Qué demonios!? -exclamó azorado.

Había sido una experiencia completamente sobrenatural; ver el cañón de un arma, sentir un ligero dolor y después la nada. Pero transcurrido un tiempo volvía a estar consiente.

-¿Qué diablos sucedió? -se preguntó Izel, confundido.

Pero más grande fue su sorpresa al descubrir su cadáver, con un agujero en la cabeza y rodeada de una gran mancha de sangre; a su alrededor estaban Persimo, Isaac y Einah, muertos también.

De pronto, notó que había alguien a su lado, cuando se giró para observar descubrió al mismo Persimo, observando también su cadáver.

-¿Persimo? -exclamó Izel.

Este solamente lo volteó a ver, completamente asombrado.

-Muy bien, esto si es extraño -sonó la voz de una mujer.

Atrás estaban Einah e Isaac, también aturdidos.

Entonces, Izel se dio cuenta de algo.

-¡Merithea!

Y salió corriendo, seguido de los otros.

Habían tomado por sorpresa al grupo de Malcolm, varios de sus hombres yacían muertos en el suelo y él estaba herido.

-¡Mátenlos! ¡No dejen que interrumpan el proceso! -gritó Malcolm.

-¡Debemos evitar que se hagan con el control de la nave! -dijo a su vez Persimo.

Ambos grupos intercambiaban disparos, tratando de eliminarse entre sí. Muy pronto Malcolm se dio cuenta que sería superado.

-Piloto automático desactivado -dijo la computadora-, favor de introducir datos del Administrador.

En el panel de mandos apareció un cuadrado de color azul, rápidamente Malcolm se lanzó como un felino sobre su presa y estampó la palma de su mano sobre el cuadrado.

-Nuevo administrador detectado, Malcolm Hastis... atención... administrador bajo fuego, poniendo en marcha protocolos de seguridad.

Rápidamente un campo de fuerza rodeó a Malcolm, Izel y el resto observaron como sus balas rebotaban en la superficie.

-¡Sí! ¡Por fin lo logré! -exclamó, extasiado-, ¡Ahora el Arca me pertenece y todo lo que hay en ella!

Izel y los demás eran la desgracia personificada; tantos sacrificios, tanta planeación para que un malviviente les quitara la victoria.

-Y ustedes -dijo Malcolm señalándolos-, más les vale que se rindan, o de lo contrario ordenaré que se abran las exclusas exponiendo a todo mundo al vacío del espacio, ¿o acaso están tan empecinados como para intentar arrancarme la victoria y sacrificar las vidas de los demás?

-¡Maldito seas! -exclamó Persimo.

Izel estaba desesperado, no sabía que hacer, entonces notó que Merithea hacia una seña. Mientras Malcolm se jactaba de su triunfo la chica había logrado zafarse del control mental, levantó su mano a la altura de la cabeza e hizo una seña como de apuntarse a la sien y disparar, entonces su mano cayó inerte.

-¿Qué sucede? -preguntó Malcolm- ¿acaso quieres morir? Más tarde, cuando hayas acabado tu trabajo.

Rápidamente Izel se lanzó hacia Malcolm y apuntó su arma, él fue más rápido y disparó, hiriéndolo de muerte. Izel cayó al suelo, su dedo apretó el gatillo y el arma disparó de nuevo.

-¿Es que eres idiota o qué? -exclamó Malcolm-, ¡ni siquiera me apuntabas!

Pero se quedó congelado ante una repentina idea, rápidamente se giró hacia Merithea y descubrió que tenía una herida en la cabeza. La chica se reclinó sobre el panel de mandos y murió.

Disparos, gritos, cuerpos en movimiento; todo estaba sucediendo de nuevo.

-Piloto automático desactivado -dijo la computadora-, favor de introducir datos del Administrador.

Malcolm pestañeó varias veces, tratando de comprender lo que había ocurrido. Entonces notó que una figura comenzaba a correr; Izel se había lanzado hacia el panel de mandos.

-¡No! ¡Claro que no! -gritó Malcolm, exasperado.

Apuntó y disparó, al mismo tiempo Izel le había disparado. Ambos fueron heridos; Malcolm cayó de espaldas e Izel se desplomó en el suelo, pero comenzó a arrastrarse de forma desesperada. Uno de los matones de Malcolm le apuntó pero fue eliminado por Isaac.

-¡Cubranlo! -gritó Persimo.

En un último doloroso esfuerzo, Izel se puso de pie y se lanzó sobre el panel de mandos... justo cuando su mano se posó sobre el cuadrado azul, Malcolm se arrojó sobre él arrebatando su mano del cuadrado. Inmediatamente él colocó su mano.

-Nuevo administrador detectado... detectando datos de nuevo administrador... analizando.

-¡Vamos! ¡Apresúrate y nombrame administrador! -exclamó Malcolm.

-Nuevo administrador detectado ... Izel Marn.

-¿¡Qué!? -exclamó Malcolm, azorado.

Pero antes de que pudiera decir algo más, Persimo y los demás lo acribillaron; cayó al suelo de donde nunca más volvería a levantarse.

Izel yacía recostado contra el panel de mandos, apretando los dientes para soportar el dolor.

-Eso fue muy oportuno.

Se giró hacia Merithea, quien a pesar de estar extenuada se le veía sonriente.

-¿Estás bien? -le preguntó Izel.

-Yo sí, ya soy libre tanto de Malcolm como de este sistema.

Y justo frente a sus ojos vio como ella se convertía en polvo, la diadema y su túnica blanca cayeron al suelo.

El Arca comenzó su desaceleración, hasta que fue atrapada por la fuerza gravitacional de un planeta. El grupo de Persimo hizo una declaración que fue transmitida por todos los canales del Arca; el gobierno actual sería disuelto y todos los habitantes podrían salir de la nave y explorar el espacio a su gusto, nunca más vagarían por el espacio siendo llevados por una inteligencia artificial, ahora ellos podrían decidir su vida.

Izel, por su parte, había logrado sobrevivir a la aventura, sin embargo no abandonó el Arca; a pesar de que podría irse cuando quisiera prefirió quedarse, después de todo aún había más secretos por descubrir, y sacar ganancia de ellos.

Un día, había encontrado unas ruinas de antes del Evento de Extinción Masiva; tardó varias horas explorándola para que al final no encontrara nada de valor. Resignado, regresó a su campamento donde se encontraba descansando.

-Me quedaré otro día más, puede que haya algún recoveco que no haya explorado.

Repentinamente, a su lado apareció un fantasma digital; Merithea en forma holográfica.

-¿Y si aún así no encuentras nada? -preguntó ella, haciendo un gesto como de sentarse sobre una silla.

-Pues me iré y buscaré otro lado, después de todo, tengo un mapa detallado con todos los sitios donde pueda haber algo interesante.

Merithea había muerto, o al menos su cuerpo físico; su personalidad completa se fusionó con el sistema.

-Bien podrías haberte ido con los que abandonaron el Arca -dijo ella.

-¿Sabes? Por muy extraño que parezca, no tengo muchos deseos de irme, para empezar aquí no se vive tan mal; con los sistemas de la nave completamente reparados la calidad de vida mejoró mucho. Además ¿no estaría mal que el Administrador abandone su lugar de trabajo?

-En parte tienes razón -intervino Merithea-, me costó mucho traerlos de nuevo a la vida como para que te arriesgues ahí afuera, en el frio espacio.

-Todavía me cuesta creer que trajiste del pasado a una versión de nosotros, fue muy perturbador ver mi propio cadáver como si fuera un espectador -comentó Izel.

-Afortunadamente, cuando me conecté al Sistema usé su poder de análisis para traerlos a ustedes de unos minutos del pasado.

-Pero me doy cuenta que tú no te liberaste del sistema -dijo Izel mientras observaba a su amiga con tristeza.

-¿Bromeas? -dijo ella con una risita-, ¡yo soy el Sistema! Ya no estoy anclada al puente de mando, puedo estar en cualquier parte de esta nave, e incluso enviar partes de mí camufladas dentro las computadoras de la naves; viajaré con la humanidad a donde quiera que vayan. Gracias a ti soy eterna.

-Felicidades -dijo Izel con ironía-, ahora podrás estar de metiche en la vida de los demás.

-Si quieres, podría digitalizarte a ti -dijo Merithea observando a Izel.

-No gracias -dijo este mientras miraba hacia el horizonte-, estoy contento con ser alguien temporal, eso le da sentido a nuestra vida, tal vez cuando esté a punto de morir de viejo, pero por ahora no.







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